Cuesta 8.300 euros y alcanza 64 kilómetros a la hora. My car es el primer coche eléctrico fabricado en Hong Kong y desarrollado por su Universidad Politécnica.
Ryan Chin es quien se encarga estos días de presentar sus virtudes en nuestro país y forma parte del equipo de investigación de ciudades inteligentes del MIT Media Laboratory, que dará salida a este innovador coche.
La Universidad de Vitoria ha jugado un papel importante en esta apuesta ecológica, que echará a andar el próximo mes de enero. En esa fecha
el coche recorrerá las calles españolas gracias a un sistema de movilidad 'inteligente' o "a demanda", que funcionará definitivamente a partir de 2014. Barcelona y, por supuesto, Vitoria, son dos de las seis ciudades de todo el mundo en las que este prototipo estará disponible en un nuevo experimento para reducir la contaminación y el tráfico.
Son coches muy ligeros.
No pesan más de 450 kilos y giran por completo sobre sí mismo mediante ruedas robotizadas, que se pliegan en vertical al aparcar. Para conseguir rematar su diseño y su viabilidad han trabajado más de un centenar de expertos, que complementan el proyecto con una red de estaciones de recarga de baterías.
En sólo 30 minutos "se llenan" y permiten realizar un recorrido de 100 kilómetros. Otra de las novedades es la ruptura con el concepto de transporte tradicional, porque este vehículo favorece el uso compartido por varios usuarios, según ha manifestado Ryan Chin, que
ha invitado a los fabricantes de automóviles a apostar por idear y fabricar vehículos para la prestación de servicios y no tanto para el transporte urbano individual, una tendencia que va a más en muchas ciudades europeas, y que
ha llegado también a Madrid. Y es que la filosofía es muy sencilla. Desde casa cualquiera podría acudir a cualquiera de las estaciones de transporte público y disponer de uno de estos vehículos y usarlo temporalmente en la franja que necesite para dejarlo aparcado posteriormente en otra estación. Ahorra tiempo, dinero y problemas de aparcamiento.
Según cálculos de la empresa que lo comercializa, gastamos hasta un 40% de combustible en los atascos urbanos.La clave, según sus promotores, es
crear conciencia de la importancia del planeta y del cuidado del medio ambiente. Defienden que es una manera más eficaz de entender la movilidad urbana.